Disipar la bruma: regreso a una masterclass dedicada al Oriental Beauty
- Ksenia Hleap

- hace 5 horas
- 3 Min. de lectura
Los días 27 y 28 de marzo de 2026, en París, se celebró una serie de tres sesiones completamente dedicadas a uno de los tés más fascinantes y más incomprendidos: el Oriental Beauty.
Organizada por Anton Tourtier en colaboración con la Agencia para la Valorización de los Productos Agrícolas (AVPA) y el Tea and Beverage Research Station, esta masterclass propuso un enfoque poco común: ir más allá del relato para adentrarse en la comprensión.
Un té entre mito y realidad
El Oriental Beauty figura entre los tés más emblemáticos de Taiwán, tanto por su perfil aromático singular como por su origen único, ligado a la picadura de un insecto.
Desde las brumas de las montañas taiwanesas nacen leyendas, antiguas y modernas, que, llevadas por el viento, cuentan su historia. Algunas llegan hasta nosotros. Otras, hasta el paladar.
Pero son pocas las ocasiones de disipar realmente esa bruma.
Comprender el Oriental Beauty implica ir más allá de la degustación descriptiva:
¿Cuál es su historia real, más allá del mito?
¿Es el papel del insecto determinante o condicional?
¿Cómo influyen el terroir y la manufactura en los aromas?
¿Qué diferencias existen entre los tés “picados” según su transformación?
¿Qué evalúan realmente las competiciones taiwanesas?
¿Y cómo se justifican precios que pueden superar al oro por gramo?
Tres sesiones para construir una lectura rigurosa
La masterclass se estructuró en torno a tres ejes complementarios:
1. Terroirs y secretos de manufacturaUna exploración detallada de las zonas de producción y de las decisiones técnicas —marchitamiento, oxidación, tostado— y su impacto directo en la estructura aromática.
2. Grados, criterios de calidad y competicionesUn análisis de los sistemas de clasificación taiwaneses, a menudo opacos para los aficionados occidentales, así como de las lógicas económicas detrás de los lotes excepcionales.
3. Reproducciones y tés afinesComparaciones con otros tés “picados” o inspirados en el Oriental Beauty, que permiten comprender qué pertenece al estilo, a la biología… o al marketing.
Un enfoque científico aún poco conocido
Una de las principales aportaciones de estas sesiones fue su dimensión científica.
Hoy en día, pocos aficionados saben que existe una verdadera química del Oriental Beauty.
Gracias a un proyecto de investigación llevado a cabo con el Ministerio de Agricultura de Taiwán, los participantes pudieron explorar de manera concreta:
cómo la picadura del insecto modifica los compuestos aromáticos,
cómo estas transformaciones influyen en las notas melosas, afrutadas o especiadas,
y cómo la manufactura puede amplificar —o, por el contrario, alterar— estos equilibrios.
Una sesión olfativa, centrada en casos concretos, dejó una impresión especialmente marcada.
Una biblioteca de tés excepcional
Otro punto fuerte —todavía poco destacado previamente— fue la diversidad de los tés presentados.
Los participantes tuvieron acceso a una verdadera biblioteca comparativa que incluía:
Oriental Beauty procedentes de distintos terroirs taiwaneses
Lotes de competición
Producciones de fábrica
Tés de productores confidenciales
Ganadores de los concursos internacionales de la AVPA
Esta riqueza permitió algo poco habitual: comparar, comprender y construir una propia herramienta de análisis.
Referencias: familias y categorías abordadas
Para facilitar la comprensión y los intercambios, se distinguieron varias categorías de tés:
Oriental Beauty (Bai Hao Oolong)
Oolongs fuertemente oxidados
Tés “picados” (insect-bitten teas)
Oolongs de estilo Mi Xiang (aromas melosos)
Reproducciones y estilos derivados
Lotes de competición taiwaneses
Otra forma de abordar el té taiwanés
El Oriental Beauty es hoy uno de los ejemplos más logrados de la estrategia cualitativa desarrollada por Taiwán en el siglo XX: desplazar el valor hacia tés raros, identitarios y complejos. Pero esta complejidad tiene un precio: un relato a menudo fragmentario, e incluso mitificado.Esta masterclass tenía precisamente como objetivo reconstruir una lectura rigurosa : histórica, geográfica, cultural, económica, pero también química y biológica.
¿Y ahora qué?
Las plazas fueron voluntariamente limitadas para preservar la calidad de los intercambios y del análisis colectivo. Para quienes estuvieron presentes, la experiencia abrió nuevas perspectivas.Para los demás, deja entrever una idea: aún existen, en el mundo del té, territorios por explorar de otra manera. Y si se organiza una nueva edición, no será una simple degustación, sino una invitación a comprender.












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